social climber

"yo queria ser Sandra Dee y acabe siendo Chachita"

viernes, 19 de septiembre de 2014

"Like every girl and gay boy, I loved Barbie" Jeremy Scott

Jeremy Scott ha revivido a Moschino, para muchos esta "resucitación" ha convertido la marca en un Frankeinsten pero para mi ha retomado la ironía y sentido del humor con el que fue creada.



Franco Moschino se reía de la seriedad de la moda, sus chaquetas tipo Chanel con adornos imposibles, prendas con los precios bordados, logos extremadamente grandes, colores primarios mezclados entre si... una exageración y una broma pesada contra el buen gusto y minimalismo noventero... y la gente o cayó en la broma o la entendió perfecto porque de pronto Moschino estaba en todos lados, recuerdo que en su momento era un must entre los buchones de mi #luxuryranch tener una prenda escandalosa y muy muy cara (y muchas veces hasta fake sin que ellos lo supieran) lo único que importaba era que tuviese el logo bien grande.



Con la muerte de su creador la marca pasó por diferentes niveles de esa irreverencia hasta volverse más políticamente correcto y los días en que hasta Thalia salía con su bustier de osos de peluche (desconociendo totalmente que era una sátira al uso de pieles en la industria) habían llegado a su fin hasta que de repente Jeremy Scott llega y sacude las cosas; que el tío Karl hizo un desfile en un súper inspirado por la accesibilidad de la moda? Pues Moschino lanza una colección inspirada en la comida rápida... rápida como la moda y las tendencias de hoy: instantáneas y de usar y tirar; como dicen @lasgemelasbarbie.



Y para su colección SS15 Jeremy se saca otro as de la manga presentándonos a la Barbie Moschino.




Pero no es la Barbie "fashionista" de hoy en día, es la muñeca que él conoció y con la que seguramente jugo cuando era niño: es la chica de plástico que a toda una generación le enseño no sólo que las chicas sólo querían divertirse sino que querían hacerlo con estilo.



Y ese estilo está caracterizado por el gran cabello, el peroxido, la lentejuela, el rosa y la frivolidad... "go big or home", no había medias tintas ni sutilezas en la Barbie ochentera.






Y aunque las modas han cambiado la escencia sigue siendo la misma: ahora no usan una lata de spray Aquanet para hacerse un fleco indestructible: lo de hoy con las extenciones chinas de venta por catálogo, las hombreras cedieron el paso a los crop-tops, los olanes se sutituyeron por escotes imposibles y la frivolidad... bueno, esa sigue intacta.




Pero lo que más me sorprendió de esta presentación es que dejando de lado los vestidos exagerados y la logomania hay prendas bastante "ponibles" y accesorios que serán un must la próxima temporada.




Y no podemos dejar de lado el fantástico homenaje a los viejos looks de Barbie.






Moschino obviamente no es para todos, en cierto sentido me recuerda al surrealismo de Schiaparelli y si bien corre el riesgo de ser una colección demasiado gráfica e identificable y por lo tanto llegar a ser cansina debo reconocerle al señor Jeremy que ha logrado sacarme un par de sonrisas.




lunes, 15 de septiembre de 2014

Una LFW con con un toque de jalapeño, gotas de mezcal y unas notas de mariachi.


Siempre desconfió cuando una marca o diseñador nacional basa su mercadotecnia haciendo hincapié en que apoyan y/o rescatan el trabajo de la mano de obra de artesanas indígenas mexicanas, casi siempre me encuentro con bordados tipo servilleta artesanal aplicados en playeritas marca Yazbeck o creaciones tan cursis como el título de este post.



No me mal interpreten, reconozco la gran herencia y tradiciones que como país tenemos pero a mi parecer ni Pineda-Covalin ha logrado superar el estigma de artesanía en sus diseños (son libres de odiarme por decir esto).

Y sorprendentemente fue la colección SS15 de Marchesa la que, a mi parecer, mejor ha logrado aprovechar los bordados, colores y detalles que nos dan identidad como nación para reinterpretarlos y usarlos (no que ellos terminen usando a la colección) para lograr uno de los mejores desfiles que he visto este año en la LFW.


Marchesa es una marca que conoce su clientela y que tiene un sello particular muy fuerte: son diseños muy femeninos, muy elaborados, muy finos, muy detallados y que pueden ser muy muy muy cursis.... por su parte el utilizar elementos tan fácilmente reconocibles y tan ligados a lo folklórico puede ser bastante peligroso si no sabes poner límites para no terminar como artesanía (a menos que quieras ser el vestuaristas oficial del traje típico del próximo Miss Universo).




A mi parecer la clave para no caer en lugares comunes y clichés está en sacar estas inspiraciones de su elemento y rescatar lo que las hace especiales, en este caso Marchesa aprovecho los colores vivos y la delicadeza de los bordados para aplicarlos en siluetas y materiales diferentes a los que se tenían acostumbrados para este tipo de adornos.




El truco para no caer en la obviedad está en que te recuerde sutilmente, que a primera vista no sepas por que te resulta familiar y que al tercer vistazo lo captes: un viaje a Oaxaca o alguna pintura de Frida vestida de tehuana (Frida es como las energizer de las inspiraciónes mexicanas: dura, dura y dura) fue lo que prendió el foco de la Chapman o la Craig y lo reinterpretaron a su manera, lo adaptaron a la escencia de lo que caracteriza a Marchesa.



Así pues esta colección tiene detalles muy patrióticos escondidos por aquí y por allá: ya sea en los colores, las flores, los encajes, los dibujos y las texturas sin caer en el típico bordado de servilleta.



Por supuesto que pueden ser totalmente ideas mías pero les dejo a ustedes la decisión de estar de acuerdo o no conmigo.

Pero debo de aclararles: por mucho que me gusto el "homenaje a Méjico" de Marchesa, ante quien realmente me quitó el sombrero es Mr. Tom Ford y su estupenda colección inspirada en nuestro cine de ficheras: 



viernes, 12 de septiembre de 2014

My punk Siren

Rodarte es un fenómeno curioso, la mayoría de los diseñadores tarda años en conseguir el reconocimiento y sobre todo: los patrocinadores (ósea el dinero, la plata, la marmaja) para lanzar una colección de manera profesional.



Las hermanitas Mulleavy han corrido con suerte (el talento y la buena suerte no siempre van de la mano) y desde su debut en 2005, cuando consiguieron el apoyo de gente como Anita Wintour, han logrado que su ascenso sea bastante rápido.


RODARTE: Fra Angelico Collection
LACMA 2011 

Hoy en día pueden presumir de que sus prendas son parte de exhibiciones permanentes en museos como el Met y el LACMA y colaboraciones con Target, Gap y hasta aquella fallida con MAC figuran en su currículum.


- Fallida colaboración con MAC cancelada debido a la polémica por los nombres de los productos.

Sin embargo algo pasó y para la primavera del 2012 su colección estuvo demasiado inspirada en Van Gogh con modelos que  parecían vestir literalmente lienzos del pintor y quienes no se veían  muy comodas ni felices por hacerlo.



Las cosas fueron de mal en peor y en su propuesta para otoño 2014 presentaron su muy particular visión de Star Wars que sólo un  trekkie podría amar.



Tenia pocas expectativas para su colección primavera 2015  pero me he llevado la sorpresa de que Rodarte lo ha vuelto a hacer: han logrado no pasar desapercibidas.



Su colección me transporta de inmediato al mundo submarino de las sirenas, un mundo que dista mucho de la visión romántica popularizada por Walt Disney.


Las sirenas son malvadas, viven de matar marineros y bajo su aparente belleza está el fétido olor de la muerte. 



Al principio me impacto negativamente, básicamente las Mulleavy me arrojaron un pescado no muy fresco y con restos de la red que lo capturo justo en mi cara y su crudeza me shockeo.




Las siluetas poco favorecedoras y los cortes extraños de los vestidos no fueron  de mi agrado pero al ver con detenimiento los detalles, las escamas, los colores que recordaban corales, las texturas inspiradas en las algas, las piezas que reinterpretaban la ropa típica laboral de los marineros, los olanes que recordaban la espuma....




Hay mucha belleza en esta colección pero no es una belleza clásica sino aquella que encuentras en la concha después de comerte la ostra y en los colores del aceite que se queda en el mar tras derramarse de un barco.



Las piezas más impactantes no son nada fáciles de usar, esos cortes favorecen a muy pocas pero en los básicos y sobre todo en los accesorios hay mucha tela de donde cortar, como esos lentes con aparente incrustación de madreperla.





Rodarte ha logrado contarme una historia: la del marinero que se fue a la mar a encontrar su destino, un cuento sin final feliz pero no por eso menos merecedor de ser contado.

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